Productoras de Quintana Roo aseguran cultivo de Pitahaya ante el cambio climático

La crisis climática que afecta nuestro planeta, tiene consecuencias directas sobre las comunidades mayas de la Península de Yucatán. Tal es el caso de la comunidad de Chumpon, en Quintana Roo, quien sufrió hace un año una inundación atípica. Durante este episodio, 155 familias fueron afectadas por una tromba tan fuerte que el agua empezó a brotar de los pozos de la comunidad, destruyendo pertenencias y casas. Además del terrible daño a las vivienda, los medios de vida de la comunidad fueron severamente afectados, sobre todo los cultivos de pitahaya, fruta que utiliza un grupo de mujeres de Chumpon para producir deliciosas mermeladas que se comercializan en la comunidad y en la zona turística.

Inundación de junio del 2018 en Chumpon. Fuente: Quadrantin Quintana Roo.

Esta dramática situación es una muestra de las afectaciones posibles del cambio climático. Los expertos del IPCC prevén que por la falta de acción de los países para evitarlo, se rebasará en unas décadas el aumento de temperatura de 2 grados. La comunidad maya de Chumpon nos recuerda que los eventos climáticos extremos afectan a mediano plazo los medios de vida de las comunidades y que se necesitan soluciones locales para adaptarse a este fenómeno.

En este contexto, la cooperativa ULU UMIL BEH S. DE R.L. M.I., representada por María Lutgarda Caamal Aban presentó al Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), una propuesta para recuperar la fábrica de mermelada de pitahaya y los cultivos asociados.

Mermelada de Pitahaya producido en Chumpon, Quintana Roo, México.

Como todos los proyectos, la cooperativa puso en práctica la metodología de reducción de riesgos de desastre (desarrollada por el Programa de Manejo de Riesgos del PNUD en conjunto con el PPD), para definir las acciones de mitigación de riesgos. La totalidad de los proyectos financiados por el PPD cumplen con tal requisito, con el fin de garantizar el impacto a largo plazo de las donaciones, a la vez que se genera una cultura de la prevención y adaptación a los efectos del cambio climático.

Cuadernillo de trabajo para la reducción de riesgos de desastre utilizado en los talleres de elaboración de propuesta.

La comunidad propuso, con base en las necesidades locales, reconstruir la fábrica de mermelada con un segundo piso para resguardar las máquinas. Asimismo, para los cultivos, propuso adquirir un seguro agropecuario, que cubra a los productores en caso de evento climático extremo como las inundaciones y también las sequías, cada vez más frecuentes en la región.

Este mes de junio, la organización contrató por primera vez un seguro que cubre sus principales riesgos climáticos, para asegurar 29 hectáreas por un año. Este es el primer seguro climático contratado directamente por una comunidad apoyada por el PPD. Vinculado a ello, propusieron transitar hacia un manejo agroecológico de sus cultivos, perspectiva que ha demostrado contribuir al aumento de la capacidad de resiliencia de los agroecosistemas*.

Socias de la cooperativa ULU UMIL BEH, Chumpon, Quintana Roo

El conjunto de este tipo de prácticas constituye un modelo de trabajo viable para las campesinas y campesinos del sureste mexicano, región particularmente vulnerable ante la crisis climática. Además, innovaciones como esta, que surgen desde las mismas comunidades, abonan a las experiencias e información para porponer soluciones locales antes desafíos globales, que puede compartirse entre las decenas de organizaciones regionales que enfrentan la misma lucha.

*Ver por ejemplo el articulo de Miguel Altieri: https://revistas.um.es/agroecologia/article/view/182921

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